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A los 95 años cumplidos,  falleció,  esta tarde en Managua, Ernesto Cardenal Martínez, sacerdote y poeta. Seguramente fue,  desde el segundo medio siglo de la centuria pasada, el poeta más leído y más traducido a otras lenguas modernas. Aunque de vocación tardía como poeta y como sacerdote fue fecundo en ambos ministerios. En Solentiname fundó una especie de convento con el espíritu trapense, en el que se había formado con su maestro Thomas Merton; a finales de los años 50 del siglo XX, su poesía tomó la temática de  protesta en aquel periodo de dictadores en América Latina; así Hora Cero (1956) y sus mismos Epigramas (1960), Salmos (1964)  en los que la temática del amor van de la mano contra la opresión de los Somozas. Superada esta dictadura la obra de Ernesto Cardenal se enfocó en lo científico, espiritual y místico, a los que responde sus obras   Canto cósmico (1989), El origen de las especies y otros poemas (2012); Este mundo y otros ensayos (2012), Que voy de vuelo (2012). Es tan prolija la obra de Ernesto Cardenal que anotar los títulos, ediciones y traducciones llevarían muchas páginas. La originalidad de Ernesto Cardenal está en saber recrear; así lo demuestra en  Salmos, Epigramas, Homenaje a los indios americanos, El estrecho dudoso y otras obras.

El verso de Ernesto Cardenal, que marcó un nuevo modelo en la poesía de la lengua española,  es conocido como exteriorista en el que cabe todo y procura borrar diferencias entre prosa y verso, dejando de lado del verso la brevedad y la intensidad. Por su temática visionaria, por su honda espiritualidad que alcanzó el misticismo,  por su defensa de la Madre Tierra y por su exaltación de los pobres y oprimidos, Ernesto Cardenal fue un poeta de grandes multitudes: los nicaragüenses y el mundo panhispánico estamos de luto, su obra es el gran legado, no solo para nuestro país, sino  para las futuras generaciones que ya conocen su humanismo.

La Academia Nicaragüense de la Lengua, a la que perteneció Ernesto Cardenal en la clase de académico honorario, deplora este deceso y presenta sus condolencias a los familiares del padre y poeta Ernesto Cardenal Martínez, a las personas que lo acompañaron y atendieron en sus últimos años. Invitamos a todos los nicaragüenses  a elevar una oración a nuestro Creador,  que es también padre y dador de la vida, por el eterno descanso del poeta que tantas veces habrá leído: Vita mutatur non tollitur, ‘La vida se transforma no se quita. Seguros de estas palabras evangelizadas, siga escribiendo, poeta, la vida en el amor.

 

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